- Fecha: 12-1-2008
- Itinerario: Viesques – Peñafrancia – San Lorenzo – Senda Costera – Ñora – Alto Infanzón – Cementerio Deva – Curbiellu – Peón – Alto la Cruz – Fario – Depósito – Deva – Peñafrancia – Viesques
- Personas: Jorge y Dani
- Hora salida: 9:30
- Hora llegada: 14:30
- Datos cuentakilómetros Jorge:
- Distancia: 59,48 Km
- Tiempo en marcha: 4:35:00
- Velocidad media: 13,30 km/h
- Velocidad máxima: 70,0 km/h
- Altitud salida: 0m.
- Altitud máxima: 729m.
- Altitud mínima: 0m.
- Desnivel acumulado: 1508m.
- Pendiente máxima: 22%
Datos recogidos con el nuevo cuentakm. Espero sean precisos. Eso si, mucho dato y pocas fotos (ni una para ser exactos).
Esta vez para variar un poco quedamos a las 9 de la mañana, y obviamente, como la puntualidad no es nuestro fuerte no nos encontramos hasta las 9:30, esperamos por Carlos un rato, ya que dijo que vendría, pero las sabanas a esas horas tiran mucho y decidió quedarse roncando.
La idea era ir en busca de la nieve (los señores de la tele habían dicho que habría a partir de los 600, todo mentira) y obviamente no la encontramos, curiosos es que después de haber llovido tanto, no hubiera tanto barro como el esperado.
La ruta es una idea que se me ocurrió el otro día y fue al pobre Dani, que encima estaba en un día de baja forma, al que le toco sufrirla. Sobra decir que la ruta fue muy dura.
Comenzamos por la senda del Peñafrancia en dirección a San Lorenzo, casi rezando porque no nos lloviera, ya que el día no pintaba del todo bien. Seguimos por toda la Senda costera al Pali Pali hasta el Parque de la Providencia donde decidimos tirarnos “prao” abajo, en ese mismo sitio donde Dani rompió la bici la otra vez, y repetimos el mismo salto, cayendo fuertemente sobre el asfalto, esta vez las bicis aguantaron. Seguimos todo la Senda Costera hasta la gran cuestona de asfalto que hay en la segunda parte de la senda, lamentablemente el cuentakm solo marco un desnivel del 20%, esperaba mucho más.
Seguimos sin más novedades hasta el aparcamiento de la Ñora y pedaleamos sobre el asfalto hasta la el Cementerio de Deva, todo esto a un ritmo bastante elevado sin darnos cuenta lo que nos pasó factura después.
Una vez arriba, donde empiezan las pistas del Área Recreativa de Deva, giramos a la izquierda en dirección al Curbiellu, para una vez allí seguir el “Camín Xixón Cuadonga” bajando una trialera espectacular que nos exigió toda nuestra habilidad para bajarla, mucho barro y piedras grandes y mojadas. Prueba superada y sin contratiempos. Son de estas bajadas que si las haces bien te suben la moral.
Una vez abajo comenzó una pequeña zona de investigación ya que no recordaba exactamente por donde seguía el “Camín” y aunque en algunas zonas esta bien señalizado, hay muchos cruces que no. Para alegría nuestra, acertamos. Cruzamos todo el pueblo pasando por delante Casa Pepito (menudos bocadillos) para comenzar la subida al Alto de la Cruz, pero en vez de coger la carretera, decidimos ya que llevamos nuestras flamantes BTT, usar los caminos. Una dura ascensión de piedras y barro que nos lleva a pasar por encima de la autopista donde hacemos nuestro primer avituallamiento para prepararnos para unas de las subidas más duras con rampas de hasta el 22% de pendiente. En este punto Dani notó que el avituallamiento suyo (una especio de barra de Isostar y un plátano) no fue suficiente, lo cual no me extraña, ya que todos recordamos su espectacular bocadillo en Luanco y le empezaron a flaquear las fuerzas… y si, mucho se queja, pero no se cansa ni se baja de la bici… es un sufridor nato. Llegamos al alto de la Cruz y a torcemos a la derecha para coger todo el camino que nos lleva por la cima de los montes hasta el monte Fario, a este camino no se si lo llaman el Cordal del Peón o es la Sierra de Fario, tendré que informare de este punto. Dani dice que está cansado, pero que sigue, que una vez llegados a este punto, ya seguimos hasta el final (este chaval está sin cepillar) y seguimos este camino sube y baja continuo durante 10km. El Alto de la Cruz esta a unos 450 metros y hay que llegar a Fario a 729. Nos queda una dura ascensión. Seguimos todo el camino saltando charcos y por el barro con espectaculares vistas tanto a nuestra izquierda como a la derecha hasta que llegamos ya hasta Fario. Aquí empieza la zona más dura. Una pendiente prolongada de 2km con pendientes por encima del 10% y que llegan a estar en torno al 19% o 20% durante más de 500 metros. Con todo lo que llevamos encima, esto se me hace insufrible. No preguntéis cómo, pero en este punto no conseguí alcanzar a Dani que iba delante, y según él iba sin fuerzas. Un poco zorruco el chaval, jejeje.
Una vez arriba y con un sol esplendido, ya que Lorenzo al final nos acompañó y nos dio algo de calor durante toda la ruta, comenzamos la bien conocida bajada desde Fario hasta Gijón sin apenas incidentes. Dani bajaba a 100 por hora y me tenia que esperar, nunca conseguiré bajar de esa manera. Impresionante encontrarnos un árbol caído a causa del viento de la noche en medio del camino… me alegro… menos todoterrenos que suben, por lo menos durante unos días.
Para terminar al Elefante Azul y allí fue cuando a Dani se le abrieron los ojos, impresionante, precioso, lo más bonito que había visto nunca, y no, no era un pivón (a pesar de que había uno en el hueco de al lado que ni vio, este Dani…) un Aston Martin DB9 (o algo así). Para que luego digan que tiran más dos tetas que dos carretas. A este le tiran más 400 burros en un coche.
De aquí a casita, a comer, echar la siesta y ver una peli… no estaba el cuerpo para muchos trotes más.
Próximo episodio: Subida a Fito desde la Playa de Vega.




