- Fecha: 24-5-2008
- Itinerario: Cabezón de la Sal – Ermita de San Antonio – Caviedes – El Soplao – Puente Nansa – Monte Aa – Ruente – Área Recreativa Casa del Monte – El Moral – Barcena Mayor – Área Recreativa Llano Castrillo (Abandono de Jorge) – Cruz de Fuentes – Puerto de Palombera – Venta Vieja – Los Tojos – Arroyo Juzmeana – El Moral – Área Recreativa Casa del Monte – Cabezón de la Sal
- Personas: Jorge, y entre 800 y 900 participantes más.
- Hora salida: 8:00
- Hora llegada: 18:30
- Datos Cuentakilómetros Jorge (hasta el abandono):
- Distancia: 110,45 km
- Tiempo de marcha: 07:44:57 horas
- Velocidad máxima: 54,50 km/h
- Velocidad media: 14,20 km/h
- Desnivel acumulado: 2738 m.
- Altitud máxima: 1020 m.
- Altitud mínima: 0 m.
- Pendiente media: 6%
- Pendiente máxima: 27%
- Track GPS de la organización
Primer intento para conseguir terminar la ya tan mítica marcha (y eso que es su segunda edición) y primer fracaso. Puede haber diferentes motivos y excusas, el primero el cansancio, aunque no lo veo como un motivo real y después sobre todo el aburrimiento. Rodar tantas horas “solo” es muy duro, sobre todo mentalmente y notaba como que me faltaba algún aliciente para terminar la ruta. Esto unido al cansancio hizo que en Barcena Mayor decidiera abandonar la ruta.


Quede con los miembros del grupo BTT Pelayo el viernes 23 en el hotel ya que dormiríamos en Cabezón y aprovecharíamos para coger los dorsales y el chip. Después de una buena cena (aunque me quede con un poco de hambre) la mayoría nos fuimos a dormir. Lo más divertido… las camas. Te movías un poco y chirriaban como si estuvieras echando un… esto hizo que todos nos despertáramos bastantes veces durante la noche.

Nos levantamos a las 6 de la mañana para prepararnos tras una noche de lluvia intensa y fuertes tormentas. Los nervios son palpables en todos nosotros. Esperábamos mucho agua y frío. Lo primero lo tuvimos, en abundancia. Lo segundo fue más llevadero. Desayunamos a toda prisa y nos dirigimos a la salida.

Comienza la ruta en Cabezón de la sal, entre 800 y 900 “btteros” se juntan para intentar terminar esta odisea. Hora de inicio, 8:00 de la mañana. Traca para empezar la ruta y comenzamos.

Como no tengo memorizada toda la ruta, encontré una explicación muy detallada en la oficial de los 10.000 del Soplao, explicación que prácticamente copiaré detallando como estaba cada zona, ya que poco pude levantar la cabeza debido a la dureza. Al poco de empezar la ruta comenzó a llover y estaría lloviendo intermitentemente con fuerza durante toda la ruta. En algunos momentos incluso salía el sol, pero cada vez que salía pegaba con tal fuerza y picaba tanto que mejor se hubiera quedado escondido. Lo mejor fue que apenas pasé frío.
Seguiremos por la N-634 en dirección Oeste para pronto tomar una pista que de forma suave asciende entre árboles al Monte Corona. Al llegar a la ermita de San Esteban comenzaremos un rápido descenso hacia el mar, muy divertido y que gracias al buen estado de la pista se hace a tope.
Una vez finalizado el descenso atravesaremos la ría de la Rabia y entre prados llegaremos a Rioturbio, localidad que atravesaremos para adentrarnos de nuevo en el Monte Corona.
Comenzaremos ahora un corto pero algo exigente ascenso que hará que las primeras gotas de sudor resbalen por nuestra cara. En este punto fue donde supe que iba a tener problemas para terminar la ruta. El plato pequeño no funciona, succiona la cadena en cada pedalada, solución, subir cuestas de más del 20% en plato mediano. Esto acabó pasando factura. Una vez finalizado el ascenso llegaremos a la ermita de San Antonio (S. XVIII) donde está situado el primer avituallamiento. Aquí teníamos la asistencia técnica, pero pensé que no iba a hacer falta, ya que hasta este momento me encontraba con fuerzas y subir con el plato mediano mejoraba mi media.
Después de reponer fuerzas en el avituallamiento abandonaremos la pista y tras un pronunciado descenso llegaremos al bonito pueblo de Caviedes. Sin pausa dejaremos atrás Caviedes para atravesar al N-634 y tomar la CA-849. Dejando a nuestra derecha el pequeño pueblo de Vallines descenderemos para para entrar en Roiz y atravesar el barrio de Las Cuevas.
Tras cruzar el puente sobre el río Escudo subiremos una pequeña cuesta y, mientras ascendemos, podremos admirar el magnífico Palacio de los Velez de las Cuevas, noble casona que fue construida a principios del siglo XVIII.
Una vez dejado atrás el palacio descenderemos hacia otro de los barrios de Roiz: La Cocina. En esta localidad abandonaremos la carretera para adentrarnos en una plantación de eucalipto por un camino de fuerte pendiente que, unido al estado de su piso, si no me equivoco esta zona estaba totalmente embarrada debido a las fuertes lluvias y se hacía incluso difícil subir con la bici en la mano. Las ruedas iban cogiendo todo el barro y éste se acumulaba en la horquilla haciendo que la rueda fuera frenada continuamente. Imaginaros esto con el plato mediano, iba con miedo de que en cualquier momento partiera por ir todo el tiempo con plato mediano y piñón grande.
Tras dejar el camino nos encontraremos muy cerca del pueblo minero de La Florida al que llegaremos por carretera. Desde aquí tomaremos una pista a través de la cual realizaremos un exigente ascenso (alguien con mucho sentido del humor puso un cartel en el desvío que decía “Peligro, pendientes del 23% + IVA). Una cuesta hormigonada que según mi cuenta había momentos en que tenía una pendiente del 27%, hacía que te doliera todo.
Una vez descansados deberemos atravesar el aparcamiento de visitantes para descender por pista hasta el pueblo de Celis. En este pueblo, tras una bajada llena de barro rojo (la bici ni se veía su color) nos dejan unas mangueras para limpiarlas ya que mecánicamente ya están bastante maltrechas, y poco después me acerco a la asistencia técnica donde ven que tengo la cadena suelta y el cambio mal regulado. Poco se pudo hacer, ajustar un poco, aceite y adelante. En Celis tomaremos la carretera CA-181 que nos llevará hasta Puente Nansa donde giraremos a la izquierda para seguir por la carretera CA-182, carretera que pronto abandonaremos para, tras vadear un arroyo, continuar por una pista a través de la cual alcanzaremos la localidad de Carmona, que fue declarada bien de interés cultural en 1985.
Abandonaremos las empedradas calles de Carmona y retomaremos la carretera CA-182 hasta el lugar conocido como Puente la Riega donde tomaremos una pista por la que ascenderemos al collado de Monte Aa. Esta es una ascensión corta pero muy fuerte, con rampas que superan en algunos momentos el 20% de pendiente, pero que una vez terminada nos ofrece el premio de una espectacular vista de Carmona y la Sierra de Peña Sagra. Descenderemos ahora por un frondoso hayedo para penetrar en el valle de Cabuérniga y, tras cruzar el río Saja, dejaremos la pista para entrar en Ruente donde cruzaremos el gran caudal de la Fuentona por un puente de piedra de escasa altura y nueve ojos por el que tendremos que pasar de uno en uno debido a su estrechez. Saldremos de Ruente por el camino de Pinillas que nos llevará a Ucieda. Tras atravesar Ucieda continuaremos en dirección al monte para entrar en el Parque Natural Saja – Besaya y, entre robles y hayas, llegar al área recreativa Casa del Monte donde se encuentra el tercer avituallamiento.
Deberemos descansar bien aquí ya que nada mas abandonar el áera recreativa comenzaremos la larga ascensión de 12 km hasta El Moral. Puerto con pista de arenilla que hace que se te peguen las ruedas. Varias veces tuve que bajarme de la bici a descansar y estirar los músculos de la espalda y cuello. Las primeras rampas son las más duras y luego suavizan llegando incluso a haber dos pequeños descensos que harán que nuestras piernas tomen un poco de aire. Durante la subida se produce un hecho que si que mina la moral de uno, y es que esta subida a la Moral se hace a la vuelta como bajada habiendo subido por el otro lado, que ocurre, que llevas 7 horas en bici, sabes que te quedan otras 5 o 6 por lo menos y ya estas viendo gente volver, es decir, que te han sacado casi 50 km en los 80 km que llevas… increible. Una vez coronado El Moral, donde llegaremos a los 1000 metros de altitud, llegamos a un avituallamiento, que se habia quedado sin agua, y yo que iba seco totalmente. Menos mal que tras la bajada, 3 km despues había otro con todo tipo de liquidos y comida. Tocará ahora un largo y bonito descenso de casi 10km por el bosque siguiendo el curso del arroyo Juzmeana, con sus cascadas y remansos, hasta llegar a la carretera CA-817 por la que iremos hasta Barcena Mayor. En este descenso aprovecho para ganar tiempo y pasar a muchos participantes. La escasa velocidad que llevaba subiendo la recuperé bajando por pista a mas de 50km/h. Una zona perfecto para tirarse abajo en bici.
Bárcena Mayor nos provocará la sensación de retroceder varios siglos en el tiempo. Atravesaremos el pueblo para coger el camino de hormigón que nos llevará hasta el área recreativa Llano Castrillo donde está situado el cuarto avituallamiento.
En este punto decido abandonar la ruta ya que aunque por cansancio creo que era posible seguir, el aburrimiento puede conmigo. Demasiadas horas pedaleando solo y lo que es peor, sufriendo solo. Me dicen que coja la carretera hasta Cabezón, eso hago, pero me quedo de piedra cuando llego a un cruce que pone “Cabezón de la Sal 21 km”. Vamos, abandono y me tengo que meter casi 30km más. Tomándomelo con calma y filosofía me puse a pedalear y tuve la suerte de que otro grupo que había abandonado me recogió (muchas gracias por cierto si lo leeis) y me dejaron justo en el hotel, donde fue a limpiar la bici, devolver el chip y luego ducharme para ir a las Fiesta de Boroñes cerca de Pola de Laviana.
Fiestas a las que merece la pena ir.
El año que viene volveré a intentarlo, ahora ya se lo que es, y se el entrenamiento que tendré que seguir para conseguirlo a la segunda.
La Organización de la Ruta un 10, avituallamientos 10, asistencia técnica 10, una ruta perfecta como objetivo para cumplir año tras año.
Muy exigente para la mecánica de las bicis (he visto un montón de cambios rotos) y para el ciclista.






Bufff, pedazo ruta. Esto es como jugar en Maracaná, creo que nunca estaré preparado.
Te comprendo en lo del aburrimiento cuando hice Gamoniteiro me debí sentir igual, aunque también tenía miedo y estaba llegando a mis límites. Pero todo es poder de superación eso sí, si no hay platillo ya le pueden dar al afán de superación
Si, lo del platillo fue muy duro. Luego pude usarlo. Pero ya faltaban ganas.